
Vengo saliendo de la segunda conferencia del programa ACP, del cual soy ayudante de supervisión. Estoy movido... con-movido, movido con otros.
Participar de un espacio así, donde alrededor de 100 personas se exponen y se inmergen (no se si se dirá así--- pero se entiende) es a lo menos un regalo maravilloso para mi. Y desde este espacio me surge con fuerza el poder de las emociones, un poder dejado de lado, vapuleado socialmente, incomprendido en muchos casos, y así todo un poder transformador gigante.
Aún me pasa cuando converso con clientes o colaboradores, que al abrirles este espacio
(Leer más)Participar de un espacio así, donde alrededor de 100 personas se exponen y se inmergen (no se si se dirá así--- pero se entiende) es a lo menos un regalo maravilloso para mi. Y desde este espacio me surge con fuerza el poder de las emociones, un poder dejado de lado, vapuleado socialmente, incomprendido en muchos casos, y así todo un poder transformador gigante.
Aún me pasa cuando converso con clientes o colaboradores, que al abrirles este espacio






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